martes, 4 de marzo de 2008

Mach 5

Mordecai, mientras subía los 7 pisos por ascensor, pensaba que debía darle un corte a aquella historia. Sus padres le habían advertido que esa relación era impropia a los ojos de Dios y de la comunidad.

“Debes buscar una chica judía” dijo su madre, mientras que su padre intentaba explicar lo que el resto diría. Ni que pensar en formalizar esa unión. Mordecai, iba repitiendo todas las explicaciones de sus padres y sumaba, en sus pensamientos, todas las respuestas que había esgrimido. "Basta"... se dijo. Otra noche de sufrimientos. La última noche de sufrimientos. "Mañana por la mañana, lo primero que haré, será buscar a Alice y escapar con ella"... La decisión estaba tomada y agregó ...“Si, tenemos que escapar, dejar todo atrás. No volver a verles las caras y ni que hablar de esas estúpidas explicaciones pasadas de moda”.
A una hora de viaje, Alice en su departamento, pensaba lo mismo. “Mañana a primera hora buscaré a Mordecai para escapar juntos y terminar con esto”. Noche. Luna. Grillos a lo lejos. Misterios.

La mañana llegó con dos seres enamorados, dispuestos a vivir sus deseos, convertidos en uno solo. Alice y Mordecai corrían a su encuentro. Subte uno, colectivo la otra. Ansiedad. Ganas y más ganas de estar juntos.
A casi una cuadra de distancia, del lugar del encuetro, se vieron. Levantaron sus manos haciéndose señas. Sus corazones a mil revoluciones por minuto, parecían querer salirse de sus cuerpos. Pensaban en el otro. Lo único que anhelaban era acortar la distancia que los separaba. Sudor. Pasión. El aire que los envolvía parecía una mano cargada de flujo piroplástico de la última erupción del Monte Santa Elena. Voces. Alegría. Niños corriendo. Despreocupación. Camiones repartidores. Los negocios que recién abrían sus puertas.
Ellos, ya no corrían, volaban a su encuentro.
Mach 2. Sónico. Los sonidos estaban presentes, aunque confusos y alterados por sus percepciones cambiantes.
Mach 5. Hipersónico. Todo era un caleidoscopio en el borde de un agujero negro que drenaba todo a su paso.
Alguien gritó, pero no lo entendieron. Mordecai pensó que era su corazón que pedía más velocidad.
Un ruido fuerte, no les llamó la atención. Alice pensó que era la sangre en sus venas que se estaba vaporizando.
Metro a metro el encuentro llegaba a su fin. Una frenada. Un golpe seco. Silencio. Luego gritos. Horror.
Cuando llegaron las ambulancias encontraron dos cuerpos destrozados bajo un camión repartidor de periódicos. La noticia en primera plana. Los rescatistas comentaban que sus rostros mostraban placer y cierta mueca de liberación.
Titulares: "Cumplieron su deseo. Escaparon juntos".

4 comentarios:

Mi vida en 20 kg. dijo...

Los deseos y los sueños, si son reales, siempre se cumplen....Saludos, bella bella historia

T S dijo...

Hola
me encanto tu blog
te invito a que conozcas cem%eu
espero que te guste
volvere amante de tus escritos
saludos eternos
ts

Arcángel Mirón dijo...

Es una lástima que ésa fuese la solución. Sus familias no tienen perdón.

Federico Peretti dijo...

Visión positiva: ni un camión puede contra un gran amor.

Visión negativa: hasta el más gran amor termina mal.

Amigo lector, elija su propia aventura.