Parece mentira…
que nuevamente vuelva
a mirarme en tus ojos,
que niegan el tiempo
y el perfume etéreo
del primer beso salvaje
en que dejé el alma
y me llevé tu escote.
martes 27 de enero de 2009
Cuero agrietado
Cada parte del poniente
rompe en sangre sobre mí.
Me agota la última lágrima
que no termina de salir.
Será la velada sombra,
la que se niega a morir?
Cuando buscando un abrazo,
recuerdo solo que perdí.
Es de cuero agrietado
La esperanza que me lleva.
Seco, sin brillo, curtido,
Sin estrellas y con gleba.
rompe en sangre sobre mí.
Me agota la última lágrima
que no termina de salir.
Será la velada sombra,
la que se niega a morir?
Cuando buscando un abrazo,
recuerdo solo que perdí.
Es de cuero agrietado
La esperanza que me lleva.
Seco, sin brillo, curtido,
Sin estrellas y con gleba.
domingo 28 de diciembre de 2008
martes 25 de noviembre de 2008
martes 23 de septiembre de 2008
Siempre estaré
Nunca me fui, siempre estuve.
En el vuelo, sin sentido,del plumón de una gaviota que lo perdió en la aleteada.
Nunca me fui, siempre estuve.
Amparado bajo el viejo farol de la esquina, metido en la endija que dejan las baldosas flojas.
Nunca me fui, siempre estuve.
En el brillo de tu sonrisa cómplice, y en las semillas del melón recién calado.
Nunca me fui...siempre estaré.
En el vuelo, sin sentido,del plumón de una gaviota que lo perdió en la aleteada.
Nunca me fui, siempre estuve.
Amparado bajo el viejo farol de la esquina, metido en la endija que dejan las baldosas flojas.
Nunca me fui, siempre estuve.
En el brillo de tu sonrisa cómplice, y en las semillas del melón recién calado.
Nunca me fui...siempre estaré.
jueves 18 de septiembre de 2008
El dedo índice
Vamos, se dijo a sí mismo, nada puede ser peor que lo que está pasando. Levantó la agenda que había tirado al piso en un momento de bronca puesta en acción. Ya se había contenido mucho tiempo; ya tenía que pensar en una salida y dejarse de joder. Cada mañana representaba para él un desafío. Se miró al espejo y pensó, muy lentamente, si es un desafío puedo aprovecharlo para cambiar algo. Al poner la agenda sobre la mesa del bar. que estaba frente al espejo, se descubrió apuntando con su dedo índice una dirección y un número telefónico. Su mano derecha recorrió los nombres de aquella hoja y volvía a instalarse sobre aquella dirección y aquel teléfono. Carajo, se dijo mientras pensaba que a aquel fulano no lo veía desde hacía varios años; con qué excusa la llamaría, a qué se estaría dedicando en este momento, estaría vivo. Carajo, nuevamente la duda. Se volvió a mirar en el espejo y se dijo…esto no es casualidad, me está llamando. Buscó el celular y mientras marcaba el número en cuestión, levantó la mano para, haciendo un gesto mínimo, pedir un café. Mientras el mozo tomaba su orden, y el esperaba que le respondieran en el número discado, el fulano en cuestión entraba al bar. por la puerta que daba a la Avenida Central. Se miraron unos segundos, intercambiaron sonrisas, se saludaron amablemente. El fulano se sentó a la mesa, levantó su mano, pidió un café y sin más demora le dijo…te estaba buscando hace una eternidad y te vengo a encontrar acá.
Aquello fue la suma de varios eventos inesperados y la necesidad de encontrar una salida. Un desafío puesto sobre la mesa del bar. luego de haber dejado caer la agenda al suelo.
Será qué de tanto en tanto, tenemos que tirar la agenda, limpiar las ideas que nos dominan, mirarnos en el espejo profundo de nuestra necesidad y descubrir el conector que nos permita volver a ser nosotros mismos. Alguien nos está buscando y nosotros, nos estamos perdiendo la posibilidad del encuentro.
Aquello fue la suma de varios eventos inesperados y la necesidad de encontrar una salida. Un desafío puesto sobre la mesa del bar. luego de haber dejado caer la agenda al suelo.
Será qué de tanto en tanto, tenemos que tirar la agenda, limpiar las ideas que nos dominan, mirarnos en el espejo profundo de nuestra necesidad y descubrir el conector que nos permita volver a ser nosotros mismos. Alguien nos está buscando y nosotros, nos estamos perdiendo la posibilidad del encuentro.
martes 12 de agosto de 2008
¿A quién podría molestar?
Bernabé estaba con una gran energía para seguir escribiendo. Después que su cuento breve había pasado la selección del concurso de la Revista Clarión, Bernabé creyó entender que estaba en camino a ser escritor. El cuento salió de la anécdota que le habían contado sobre un viajante, que habiendo llegado al pueblo enamora a Luisa Fonseca, hija del boticario. En los ochenta renglones que dura el cuento, narra las aventuras de la pareja y las persecuciones del padre para cortar esa relación. El final de la historia real es… de los que llamaríamos… feliz. Se casan, tienen hijos y la familia de Luisa termina aceptando al viajante. Bernabé, prefirió cambiar el final y le dio una resolución trágica: el viajante es asesinado por el boticario de dos tiros de escopeta en el pecho y Luisa, destruida, se mata cortándose las venas de su brazo izquierdo con un cuchillo de campamento que le había regalado el viajante. La escopeta y el cuchillo, como testigos de aquella tragedia se colocaron en una vitrina, en la entrada de la Intendencia. Bernabé pensó en aquello como un mensaje ante la incomprensión, la intolerancia y el no aceptar el verdadero amor. Los amantes de Verona, pero en una versión pueblerina.
Bernabé había torcido el recorrido de la historia real para que tuviera, según él, más impacto y movilizara al debate. La imaginación de Bernabé volaba. Pensar el final de aquel cuento le llevo su tiempo y hasta tuvo sus dudas. Aquella gente había existido en el pueblo hacia finales del 1800, no estaba seguro que hubiera descendientes vivos de esa pareja en la actualidad, pero...lo que el proponía era una ficción, una recreación, un juego de la ilusión , ¿A quién podría molestar?
Luego de un par de semanas la noticia se extendió en el pueblo…la Revista Clarión había premiado a Bernabé por su cuento y además del dinero del premio, la revista lo publicaba completo.
Amigos, familiares y las autoridades locales se habían comunicado con él para felicitarlo. Era su mejor momento. Los siguientes 6 días fueron maravillosos y llenos de gratas sorpresas. Un verdadero final feliz.
La noche del séptimo día, mientras estaba en su casa el timbre de calle sonó. Otro regalo y más felicitaciones… se dijo alegrándose por el éxito. Abrió la puerta y frente a sí se encontró con un hombre joven, muy demacrado y con el cabello revuelto. Antes de mediar palabra…el joven abrió su saco, le señaló dos grandes manchas rojas sobre su pecho, se veían húmedas. De la nada sacó una escopeta de dos caños y disparó sobre Bernabé toda su carga. Mientras disparaba, con llanto en los ojos gritó…”arruinaste mi vida y mi felicidad cambiado el final de la historia”. Bernabé cayó fulminado al piso. El joven había desaparecido.
A la mañana siguiente el titular de primera plana del diario local daba la noticia de la inesperada muerte de Bernabé. El forense declaró que la muerte fue por causas naturales. Lo llamativo era un gesto de sorpresa y horror que había desfigurado el rostro.
En pequeño recuadro también daba cuenta del robo en la biblioteca pública, sección museo local, de una colección privada de armas. En el robo, dijo la policía, solamente se llevaron una escopeta de caza, de dos caños y un par de cartuchos. La nota recordaba que en el predio de la actual biblioteca funcionó a principio del 900 la antigua Intendencia Municipal.
Bernabé había torcido el recorrido de la historia real para que tuviera, según él, más impacto y movilizara al debate. La imaginación de Bernabé volaba. Pensar el final de aquel cuento le llevo su tiempo y hasta tuvo sus dudas. Aquella gente había existido en el pueblo hacia finales del 1800, no estaba seguro que hubiera descendientes vivos de esa pareja en la actualidad, pero...lo que el proponía era una ficción, una recreación, un juego de la ilusión , ¿A quién podría molestar?
Luego de un par de semanas la noticia se extendió en el pueblo…la Revista Clarión había premiado a Bernabé por su cuento y además del dinero del premio, la revista lo publicaba completo.
Amigos, familiares y las autoridades locales se habían comunicado con él para felicitarlo. Era su mejor momento. Los siguientes 6 días fueron maravillosos y llenos de gratas sorpresas. Un verdadero final feliz.
La noche del séptimo día, mientras estaba en su casa el timbre de calle sonó. Otro regalo y más felicitaciones… se dijo alegrándose por el éxito. Abrió la puerta y frente a sí se encontró con un hombre joven, muy demacrado y con el cabello revuelto. Antes de mediar palabra…el joven abrió su saco, le señaló dos grandes manchas rojas sobre su pecho, se veían húmedas. De la nada sacó una escopeta de dos caños y disparó sobre Bernabé toda su carga. Mientras disparaba, con llanto en los ojos gritó…”arruinaste mi vida y mi felicidad cambiado el final de la historia”. Bernabé cayó fulminado al piso. El joven había desaparecido.
A la mañana siguiente el titular de primera plana del diario local daba la noticia de la inesperada muerte de Bernabé. El forense declaró que la muerte fue por causas naturales. Lo llamativo era un gesto de sorpresa y horror que había desfigurado el rostro.
En pequeño recuadro también daba cuenta del robo en la biblioteca pública, sección museo local, de una colección privada de armas. En el robo, dijo la policía, solamente se llevaron una escopeta de caza, de dos caños y un par de cartuchos. La nota recordaba que en el predio de la actual biblioteca funcionó a principio del 900 la antigua Intendencia Municipal.
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